Lo que a continuación se relata, se ha extraído de los documentos hallados
en  la bibliografía  que aparece citada al final de este texto.



    A las puertas
de Medinaceli, Salinas toma su nombre de una antiquísima factoría de explotación de la sal, que  contiene un brazo de agua, todavía hoy en activo. Se cree que las primeras casas, fueron construidas por las gentes que trabajaban en las antiguas minas de sal que dan nombre al pueblo, antiguamente llamadas del Rey. Se tiene constancia de las mismas, desde la época romana. No consta ningún tipo de documento escrito anterior, pero seguramente, los celtiberos que habitaban Ocilis (cerro a la izda. De Medinaceli), no permanecieron ajenos a semejante industria.


Por su valor, la sal se utilizó como moneda de cambio y hubo una dura lucha económica por la posesión de las albercas. Pertenecieron, una al Obispado de Sigüenza, otra al duque de Medinaceli, otra al monasterio cisterciense de Sta. María de Huerta, y otra a un particular. La sal perteneció a los Señores y clérigos anteriormente citados y a la realeza (Alfonso X, pagaba de estos esteros las limosnas que mantenían el culto y los servicios de 12 iglesias, dos hospitales y tres conventos que entonces albergaba Medinaceli). Tal fue su importancia, que la extracción de la sal fue vigilada. En 1871, el estado las vendió a una sociedad particular (“Eloisa y Santiago”), hasta que en 1.994, se cerraron definitivamente.

    En 1528, los franciscanos abrieron un convento que contó con Cátedra de Gramática y Filosofía. Se traslado a Medinaceli en 1636. En el momento del traslado contaba con 4 predicadores, 8 sacerdotes, 8 confesores, 6 novicios y 4 legos. Se ubicaba en la margen izquierda del río Jalón, justo donde hoy un puente enlaza la autovía (A - 2) con la carretera
de Soria (N - 111).También en la margen izquierda del Jalón, donde hoy podemos encontrar la “Fuente del Tinte”, (en la antigu a N-II), se han encontrado restos de la posada de “La Ansarera” (del Poema del Myo Cid). Vestigios romanos encontrados en el mismo lugar debían corresponder también a algún lugar de parada al borde del camino. En 1763, se instauro la Diligencia General de Coches, y por aquí pasaban los carruajes que transitaban entre Madrid y Barcelona.

    Salinas fue barrio de la villa de Medinaceli hasta el año 1859, a partir de ese año, Salinas tuvo ayuntamiento propio, hasta que en 1963 se unió de nuevo a Medinaceli, siendo el primer pueblo que se anexionó. Después vendrían otros.
 
   De 1845, siendo todavía barrio de Medinaceli, hemos hallado un documento  donde se nos dice que en este año, Salinas, “...tiene 67 casas pequeñas y de mala construcción; Escuela de instrucción primaria frecuentada por 32 alumnos a cargo de un maestro y sacristán; Dotado con 16 fanegas de trigo que se pagan por reparto entre los vecinos del barrio; Hay una iglesia parroquial (La Expectación de Ntra. Sra.), tiene parroquialidad propia, y el curato es de provisión real u ordinaria previo concurso. Cerca de las casas, hay una ermita (San Miguel), y una rica salina...”

    En 1860 el ferrocarril llega a Salinas, entre otras muchas cosas para facilitar el transporte de la sal hacia sus lugares de destino, así como los beneficios obtenidos de la venta de esta, puesto que era en  el pueblo desde donde se llevaba la administración de la misma.

    En 1909, otro documento nos cuenta:

          “Salinas de Medinaceli, que limita por el norte con el termino de la villa con que se apellida, de la cual dista 5 Km y a cuyo partido judicial corresponde, por el sur con el de Azcamellas, por el este con el de Arbujuelo, y por el oeste con el de Fuencaliente, pertenece al Obispado de Sigüenza, a la Audiencia Territorial de Burgos y a la Capitanía General de Zaragoza, comunicándose con Soria, de la cual le separan 90 Km. por ferrocarril o por carretera, que toca en Radona, Adradas, Bordejé, Almazán, Lubia y Rábanos.

    Tiene próximamente 350 almas (84 más que  en 1880); Una escuela mixta, dotada con 500 pesetas, y de más emolumentos de ley y otra privada en la estación del ferrocarril; Dos tiendas de  tejidos, cinco de ultramarinos, y una droguería, según informe de su virtuoso párroco.

    Además de la iglesia parroquial (La Expectación del Parto de la Virgen), se halla una ermita (San Miguel), inmediata al lugar.

     Su término, dentro del cual se encuentran distintas vetas de lignitos sin explorar, varias majadas de ganados, algunos palomares y colmenares y una fuente  con cuyo líquido sobrante, unido al de un arroyo procedente de Arbujuelo, se forma un solo caudal con el nombre de “Chorrón”, es a la vez cruzado por el río Jalón.

     Las producciones del terreno las constituyen algunas verduras cultivadas en huertos, en los que se hallan pocos frutales; cereales, patatas, remolacha y pastos para los ganados. En cuanto a su industria, puede creerse que se reduce a
la que les ofrece una mina de agua de sal que fue enajenada por el Estado hace  32 años, y cuyo líquido estancado y evaporado en grandes albercas, produce anualmente la importante suma de 12.000 quintales métricos”

     En la actualidad Salinas, se reduce al pueblo que se encuentra a pie de mina, ya
que lo que fue antiguamente, la estación de ferrocarril de Salinas de Medinaceli, es lo que actualmente se conoce como “Medinaceli Estación”. A mediados del siglo XX pasó de pertenecer al Obispado de Sigüenza a pertenecer al Obispado de Osma – Soria. Los actuales límites de Salinas son Medinaceli, Azcamellas, Arbujuelo, Velilla y Lomeda. Según el Ayuntamiento de Medinaceli, el censo de Salinas a fecha de Febrero de 2.003, es de 60 personas.







               "...Abajo, las salinas, que dan nombre a un caserío dividido en dos, en su afán de no desperdiciar nada, ni la sal ni el camino.  Las salinas,
que dan nombre y sabor al río que con ellas se sazona, al río 'Xalon' (osea, salado en castellano antiguo), ..."


       “Por tres pozos (6 – 8 metros de profundidad), tributo de un único manantial madre, manaba el agua salada que alimentaba las cuatro salinas. Se extraía el líquido con norias de tracción animal y se almacenaba en los reposaderos. En verano , la salmuera allí recogida se vertía (unos 10 cm. de altura) en las distintas albercas de cada una de las salinas; En los rectangulares y poco profundos estanques cristalizadores conformados a base de piedra, que se extendían por unos 25.000 metros cuadrados; La sal se 'come' el cemento, pero los romanos encontraron la solución pétrea. En las albercas el agua se evapora gracias al sol y al aire, depositando en el suelo su riqueza mineral, la gorda sal que debia ser  cavada y amontonada previamente a su almacenamiento y venta; y nuevamente se colmaba la alberca con rica agua salada en espera de su evaporación (8, 10, 12 días, dependiendo del calor y de las lluvias) y una nueva cosecha si el tiempo lo permite y el cupo de agua salada anual todavía no se ha acabado.  La magnitud de las salinas estaba condicionada por ese casi constante flujo anual".

      "Ha sido la sal mineral un bien necesario y preciado, y de ahí su aprovechamiento ancestral; hasta que la mas abundante de mar y ricas minas terrestres dejo obsoleto estos manantiales, que han cerrado en los ultimos años o estan a punto de acabar con una labor ancestral que sobrevivió sin apenas cambios técnicos
durante milenios".
 
    El documento anteriormente mencionado, datado en 1.845, nos habla de “...una rica salina consistente en un solo pozo, del que se extrae el agua con una noria; buenas albercas y un espacioso y buen salero o granero para depositar la sal cuando se elabora, que sucede pocas veces; no porque sea de mala calidad si no porque el gobierno lo dispone asi...”            

BIBLIOGRAFIA:

GUIA PARA DESCUBRIR EL ALTO JALON”, de  Alberto Manrique Romero (1.999)
(Editorial AMBITO EDICIONES s.a.)

“DICCIONARIO GEOGRAFICO - ESTADISTICO - HISTORICO DE CASTILLA Y LEON: SORIA”, de Pascual  Nandoz  (1.993)
 (Editorial AMBITO EDICIONES s.a.)  (Edición facsímil de la publicada en Madrid en el año 1.845)

“NOMENCLATOR HISTORICO, GEOGRAFICO, ESTADISTICO Y DESCRIPTIVO DE LA PROVINCIA DE SORIA”, de  Manuel Blasco Jiménez (1.995)
(LIBRERÍAS PARÍS – VALENCIA) (Edición facsímil de la publicada en Soria en el año 1.909)

Todos los textos, han sido extraídos si no íntegra, parcialmente de los libros anteriormente citados.

Nuestro más sincero agradecimiento a Dª. ISABEL GARCIA RODRIQUEZ, de la sección bibliotecaria del
Archivo Histórico - Provincial de Soria
, por su desinteresada ayuda y aportación a esta  página.